Cifras muestran “epidemia de embarazos adolescentes en México”

Por Jesus Eduardo Romero Torres
Alumno de Prácticum I 

Año con año en México ocurren 2.2 millones de nacimientos de los cuales, uno de cada seis, son de madres adolescentes de entre 12 y 19 años de edad. La Encuesta Nacional de la Juventud 2015 reveló que el 49% de los jóvenes no utilizan ningún método anticonceptivo en su primera relación sexual. 

México atraviesa por una “epidemia de embarazos adolescentes”. A nivel mundial nuestro país ocupa el primer lugar en fecundidad en menores de edad de toda América Latina.

“No es exagerado decir que tenemos una epidemia de embarazos adolescentes en México las cifras muestran eso. La fecundidad adolescente se ha relacionado sólo con sectores marginales, pero también ha llegado a los espacios urbanos”, señaló Carlos Welti, demógrafo del Instituto de Investigaciones Sociales (IIS) de la Universidad Autónoma de México (UNAM).

Welti apuntó que los casos de embarazos en jóvenes mexicanos se deben a la falta de información en la materia y al uso incorrecto de anticonceptivos, factores que han causado que la problemática de natalidad juvenil no se detenga.     

Aunado a lo anterior, se presentan situaciones de deserción escolar, repercusiones económicas, exclusión social y desigualdad de oportunidades laborales. Por eso, a continuación, se presentan las causas más frecuentes que conllevan a un embarazo adolescente:  

Inicio precoz de relaciones sexuales
El temprano inicio a la vida sexual, induce a los jóvenes a tener relaciones sin protección, lo cual aumenta considerablemente la tasa actual de embarazos no deseados.

De acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), un 23% de los 22 millones de jóvenes que hay en el país, mantienen una vida sexual activa. Estados como Coahuila y Tamaulipas registraron cifras, por arriba de los 10 mil casos por año, de madres menores de 19 años.

En la misma línea se encontró el Estado de México, lugar en donde se registraron 53 mil 329, siendo la entidad con el mayor número de embarazos adolescentes. En la siguiente posición, se encontró Veracruz, con 25 mil 729. 

El Instituto de las Mujeres de la Ciudad de México (Inmujeres CDMX) apuntó que las jóvenes no reflexionan acerca de su futuro rol como madres menores de edad. Asimismo, Welti agregó que lo que “ellas quieren es vivir y disfrutar el día a día”.  

Actualmente, la edad promedio de inicio de relaciones sexuales en los jóvenes de México se registra en los 15 años de edad, según el último informe de Estadísticas del Día Internacional de la Juventud del INEGI.

Mientras en 2014, el organismo registró en el país 77 nacimientos por cada 1 000 adolescentes, de entre 15 y 19 años de edad, en 2009 ocurrieron 70.9 ¿Qué es lo que lleva a los jóvenes a querer tener relaciones sexuales, y en última instancia, a tener un embarazo no planeado?

Un estudio realizado por la Universidad de Utrecht y el Instituto Psiquiátrico de Nueva York, descubrió que el motivo del comienzo, es porque los amigos e iguales lo hacen. Durante la investigación se analizaron 58 estudios de 15 países sobre la conducta sexual de alrededor de 70 mil adolescentes.

Las tres variables principales fueron: normas descriptivas (¿cómo actúan los demás?), normas de aprobación (valores del grupo: ¿apoya mi grupo que yo haga esto?). Y la tercera: la presión de grupal. Se concluyó que las tres influyen de manera notable, pero la primera, según los resultados, mucho más.

Combatiendo la falta de información
Es un hecho que el problema de los embarazos a temprana edad está relacionado con la carencia de información, educación sexual y programas permanentes de salud pública, comentó la doctora Virginia Hidalgo Wong, investigadora de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM).

La especialista sostuvo que este fenómeno es frecuente en la clase socioeconómica baja porque el acceso a la educación es mínimo. Agregó que, si las familias de este sector no cuentan con los recursos económicos necesarios para su sustento, muchos menos para la protección de sus hijos.

Datos de la Encuesta Nacional de la Juventud 2015, arrojaron que un 9.3% de la población juvenil, señaló desconocer los métodos anticonceptivos existentes. Asimismo, un 5.9% manifestó sentirse avergonzado a la hora de adquirirlos.

En el mismo tenor, Noemí Ehrenfeld Lenkiewicz, investigadora del Departamento de Biología de la Reproducción de la UAM Xochimilco, agregó que, aunque un 97% de la población de entre 12 y 29 años conoce al menos tres métodos anticonceptivos modernos, eso no significa que sepan utilizarlos de forma correcta.

“Es un reto que encontramos hoy, producto de la desinformación de años anteriores, en los que se dejó de atender el problema pensando que no dar información o acceso a los métodos anticonceptivos para los niños y adolescentes era la solución para que no pensaran en tener relaciones sexuales”, apuntó Patricia Chemor, secretaria general del Consejo Nacional de Población (CONAPO).

Agregó que la “desatención dio origen a que la tasa de embarazo en México descendiera, pero no así la tasa de adolescentes”. Ante tal situación, compartió que se está llevando a cabo, junto con la Secretaria de Educación Pública (SEP), una estrategia para concientizar a niños y niñas, desde primaria, en torno a temas sexuales. “Queremos detener a las generaciones de niñas cuidando niños”, apuntó.    

Consumo de alcohol y drogas
Los casos de embarazos en adolescentes no sólo dependen de la influencia de su círculo social, sino de la asociación entre drogas y sexo como una mezcla perfecta.

“La adrenalina de la noche, la diversión y la descontrolada ingesta de alcohol son el entorno propicio para que los adolescentes adopten conductas de riesgo en relación con su sexualidad, ya que, bajo los efectos de estas bebidas y sustancias, los jóvenes pierden la noción del cuidado que deben tener en las relaciones sexuales, propiciando embarazos no deseados”, sostiene el portal de la Asociación Antidroga Vieiro.

Carmen Fernández Cáceres, directora general de los Centros de Integración Juvenil, opinó que se debe enseñar a los jóvenes a disfrutar su sexualidad de manera sana y responsable, sin el uso de drogas o elementos dañinos que lesionen su integridad.

Por su parte el gobierno de México, ha realizado esfuerzos por reducir la tasa de embarazos no planeados por consumo de drogas y alcohol, a través de spots en donde suenan frases como: “Si puedes planear un día de diversión, puedes planear una vida”, “Haz un plan de amor, no de impulsos”, “Si vas a la fiesta, lleva globos”, entre otras.

Oswaldo Espinosa Pichardo, integrante del Grupo de Adolescentes Promotores de la Salud, apuntó que es importante conocer las necesidades de los jóvenes para realizar estrategias efectivas. Asimismo, realizó una invitación para que la población adolescente acuda a diversos centros de salud, en donde destacó: “hay condones y mayor información”. 

Bajo la misma línea, María José González, psicóloga experta en Psicopatología y Salud, argumentó que si bien, el uso de drogas “conlleva a que los adolescentes tengan una percepción de peligro menor” frente a relaciones sexuales sin protección, es necesario concientizar a los jóvenes sobre sus actos para evitar casos de embarazos no deseados. 

Bajos niveles de educación y pobreza
En México los casos de embarazos a edades tempranas se presentan en jóvenes con bajos niveles de estudio y pobreza, en comparación con personas que poseen mayores grados académicos y mejor solvencia económica.

Chiapas y Oaxaca son de los estados con mayor índice de pobreza del país, “pobreza que no podemos negar, se encuentra ligada con la situación de embarazo adolescente”, afirmó el proyecto La Infancia Cuenta en México.  

Por su parte, el Programa de Becas de Apoyo a la Educación Básica de Madres Jóvenes y Jóvenes Embarazadas (PROMAJOVEN), señaló que existen investigaciones que muestran que la relación entre reproducción y pobreza en jóvenes de escasos recursos es sumamente preponderante.  

De acuerdo con esta institución, la edad en que nace el primer hijo, no sólo tiene una estrecha relación con el nivel educativo, sino también con el nivel socioeconómico. En pocas palabras: A mayor pobreza, menor escolaridad y edades más tempranas de maternidad.

“En Chiapas casi la mitad de la población adolescente radica en comunidades rurales en las que se conoce muy poco sobre el uso de métodos anticonceptivos; existen más de 12 mil 400 madres adolescentes de 15 y 19 años de edad. Asimismo, existe un 13% de mujeres entre los 15 y 49 años que no conoce ningún método anticonceptivo. En Oaxaca la cifra es del 14% en el mismo grupo de edad. Es de llamar la atención que sólo 5% de la población utiliza condón”, señaló el Consejo Estatal de Población (COESPO).

Ante esta situación, agregó PROMAJOVEN, los jóvenes se conducen a “un futuro con grandes limitaciones y dificultades para salir adelante, escolaridad trunca, trabas para acceder al empleo, mala educación de los hijos y creación de familias disfuncionales”.  

Señaló que los embarazos adolescentes tienen altos costos sociales para el país, ya que son un elemento importante para la transmisión e incremento de la pobreza inter-generacional; problemática que nos lleva una y otra vez a la vivencia de un eterno círculo vicioso.    

Expertos insisten en que las dependencias gubernamentales deberían poner a su disposición redes sociales como Facebook, Twitter y YouTube para difundir hacia los jóvenes temas de sexualidad y embarazo precoz. Sin embargo, profesionales como la doctora Hidalgo Wong de la UAM, señalan que se debería de combatir el problema desde la raíz:

“Estaría en favor de que los sectores de salud y educativo trabajen conjuntamente con niños y jóvenes desde los niveles básico, medio y medio superior para dar seguimiento a programas educativos de sexualidad amplios, consistentes y continuos. Sería una forma de enfrentar la situación”.

Por su parte, Inmujeres CDMX planea para el año 2030 reducir en un 50% la tasa de embarazos adolescentes. A través del sitio comolehago.org, el organismo orientará a los jóvenes sobre cómo hablar con su pareja, negociar el uso del condón, realizar un plan de vida y tomar decisiones asertivas.


Fuentes:


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